Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Monash (Australia) revela que un mayor consumo habitual de frutos secos podría estar relacionado con un mejor rendimiento cognitivo y posibles beneficios para la salud cerebral, incluso en personas con riesgo cardiovascular asociado a su estilo de vida.
Hallazgos principales del estudio
La investigación, publicada en la revista Food & Function, analizó durante diez años los datos de 1.742 adultos estadounidenses con una edad media de 61 años y sin antecedentes de accidente cerebrovascular. El objetivo era comprobar si la ingesta de frutos secos se vinculaba con mejores resultados en pruebas de memoria, velocidad de procesamiento y razonamiento.
Los investigadores también evaluaron si estos alimentos guardaban relación con el volumen cerebral, ciertos factores neurotróficos y el riesgo de sufrir ictus o demencia. Los resultados mostraron que quienes consumían más frutos secos obtenían mejores puntuaciones cognitivas, incluso tras ajustar variables como edad, nivel educativo, tabaquismo, peso corporal, riesgo cardiovascular y calidad general de la dieta.
Componentes nutricionales detrás de los beneficios
Los autores creen que estos efectos podrían deberse a los nutrientes presentes en los frutos secos, como ácidos grasos y antioxidantes, que podrían ofrecer una protección adicional al cerebro. Estudios previos han demostrado que los frutos secos son ricos en omega-3, antioxidantes, vitamina E y otros compuestos que contribuyen a prevenir enfermedades neurodegenerativas y fortalecer funciones neuronales clave.Sin embargo, el consumo de frutos secos no se asoció con cambios en el volumen total del cerebro, ni en el hipocampo, ni tampoco con el factor neurotrófico derivado del cerebro en el grupo principal del estudio.
Hallazgos en subgrupo de supervivientes de ictus
La única excepción apareció en un pequeño subgrupo de 28 supervivientes de ictus, donde una mayor ingesta de frutos secos se relacionó con niveles más altos de VEGF, una proteína que favorece el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. Este hallazgo sugiere que los frutos secos podrían tener efectos particulares en personas que han sufrido daños cerebrovasculares previos.
Evidencia científica respaldatoria
Investigaciones anteriores ya habían sugerido beneficios similares. Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas que consumen frutos secos con frecuencia (tres o más raciones a la semana, siendo una ración equivalente a 30 gramos) presentan un retraso en el deterioro cognitivo en comparación con aquellas que no los consumen o lo hacen en menor frecuencia.
Una revisión sistemática de 2019 concluyó que el consumo de frutos secos mejora la función cognitiva en adultos, con efectos que parecen independientes del tipo de fruto seco, la cantidad ingerida, la edad y el estado basal de los consumidores.






