El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó este lunes 9 de marzo el restaurante venezolano «El Arepazo», ubicado en Doral, Florida, propiedad del empresario Max Álvarez. La parada se produjo inmediatamente después del cierre de la cumbre «Escudos de las Américas», celebrada durante el fin de semana en el complejo Trump National Doral con la presencia de mandatarios de la región.
Trump llegó al local bajo un estricto protocolo de seguridad coordinado por el Servicio Secreto y la policía local, e interactuó con comensales y líderes comunitarios durante su estancia.
La visita al establecimiento —considerado el epicentro de la diáspora venezolana en el sur de Florida, en la zona popularmente conocida como «Doralzuela»— tiene una carga simbólica evidente en el contexto de la reciente normalización de las relaciones entre Washington y el gobierno venezolano de Delcy Rodríguez.
El contexto político y energético
La parada en El Arepazo ocurre días después de la llegada a puertos estadounidenses de los primeros cargamentos de oro y petróleo venezolano en el marco de los acuerdos bilaterales anunciados por Trump durante la misma cumbre.
Durante la cumbre, Trump también presentó con aliados regionales los lineamientos de la «Doctrina Donroe», un plan orientado a blindar el hemisferio frente a la influencia de potencias extrarregionales y combatir el crimen organizado transnacional.






