Desde el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la Operación «Furia Épica», la campaña militar conjunta con Israel iniciada el pasado 28 de febrero contra el régimen iraní. Según el mandatario, la intervención fue una medida preventiva necesaria para neutralizar una amenaza nuclear inminente que, a su juicio, habría desencadenado un conflicto global de proporciones catastróficas.
«Guerra nuclear en cuestión de horas»
Trump arremetió contra quienes cuestionan la ofensiva, calificando de «estúpidos» a quienes permiten que Irán desarrolle capacidades atómicas. «Si crees que Irán debería tener un arma nuclear, algo anda mal contigo. La usarían en cuestión de horas y harían volar por los aires todo Oriente Medio», sentenció el mandatario, reiterando que los misiles iraníes ya estaban posicionados para atacar a sus vecinos.
Operación Furia Épica: El balance tras 17 días
La ofensiva, que ya entra en su tercera semana, ha tenido hitos críticos según los reportes oficiales y de inteligencia:
- Destrucción de infraestructura: Trump confirmó la «aniquilación completa» de instalaciones en la isla de Jarg, punto neurálgico que maneja el 90% de las exportaciones petroleras de Irán.
- Neutralización de líderes: Israel informó recientemente la baja de Gholam Reza Soleimani, jefe de la unidad Basij, en un ataque de precisión en Teherán.
- Impacto en el mercado: El precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares, mientras la tensión se traslada al Estrecho de Ormuz.
La postura de Teherán
Por su parte, las autoridades iraníes —bajo el mando de Mojtaba Jameneí tras la muerte del Ayátola Alí Jamenei al inicio del conflicto— insisten en que su programa nuclear es pacífico. Han denunciado que los bombardeos han afectado más de 50 sitios históricos y causado la muerte de más de 1,300 personas, según fuentes diplomáticas.
Agencias/OZ






