La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles una nueva resolución promovida por Cuba para exigir el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. A pesar de que la iniciativa salió adelante con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el respaldo diplomático a La Habana sufrió un deterioro considerable en comparación con el año anterior, cuando el texto contó con 165 apoyos, 7 votos en contra y 12 abstenciones.
En esta ocasión, la postura en contra de la resolución sumó apoyos clave en América Latina. Países como Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay se alinearon con la negativa de Estados Unidos, sumándose al rechazo de naciones como Hungría, Marruecos, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Venezuela no figuró en la votación.
El cambio geopolítico también repercutió en el bloque de abstenciones. Gobiernos como los de Chile, Honduras y Perú —cuyos mandatarios han fortalecido vínculos con la administración del presidente estadounidense Donald Trump— optaron por abstenerse tras haber respaldado a la isla el año pasado. Asimismo, varios países europeos, entre ellos Alemania, Italia y Letonia, se abstuvieron por primera vez en más de tres décadas.
Altas tensiones en el pleno de la Asamblea General
La jornada estuvo marcada por un fuerte altercado entre la delegación cubana y la estadounidense. Durante su intervención, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla, denunció que las sanciones provocan un daño severo y progresivo a la población de la isla.
El discurso de Rodríguez tuvo lugar tras la comparecencia del embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz. Ambas representaciones enzarzaron en un cruce de recriminaciones verbales que requirió la mediación del personal de seguridad de las Naciones Unidas. Rodríguez tachó de «mentiroso» al representante estadounidense, a lo que Waltz respondió exigiendo distancia y afirmando la autoridad de su país en el recinto diplomático. Posteriormente, el canciller cubano remarcó en redes sociales el carácter multilateral de la sede de la ONU frente al ámbito gubernamental de Washington.
Un reclamo histórico en un contexto de máxima presión
Presentada de manera ininterrumpida desde 1992 bajo el título «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», la resolución carece de carácter jurídicamente vinculante, aunque sirve como un indicador clave de la postura de la comunidad internacional.
El resultado de este año coincide con una agudización de la crisis económica en la isla, cuyos efectos financieros La Habana tildó recientemente de sin precedentes. A la asfixia económica se suma la escalada en la retórica de la Casa Blanca, luego de que el presidente Donald Trump sugiriera recientemente la posibilidad de una presencia militar de buques estadounidenses en aguas cercanas a Cuba.






