El reciente recrudecimiento del conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. ha generado un efecto dominó en el tablero financiero de América Latina. Según reportes de la agencia Bloomberg, la volatilidad de los mercados globales y la fluctuación en los precios de la energía están condicionando el comportamiento de las divisas locales, impulsando a los inversionistas a refugiarse en el dólar.
Este movimiento de capitales afecta directamente a las economías emergentes de la región, aunque el impacto se manifiesta de forma dispar dependiendo de la matriz energética y las exportaciones de cada país. Analistas de la firma ING señalan que, si bien la crisis genera presión inmediata, el panorama para naciones como Brasil y México mantiene proyecciones de recuperación a mediano plazo.
Impacto por países: Ganadores y vulnerables
La crisis energética derivada del conflicto influye en la estabilidad de las monedas según la dependencia de cada nación hacia los combustibles fósiles:
- Brasil: Pese a la volatilidad, su condición de exportador neto de energía le otorga una «base de apoyo». El real brasileño tiene potencial de rebote si las tensiones disminuyen.
- México: Se pronostica una apreciación gradual del peso mexicano, proyectando un cierre de año cercano a las 17,25 unidades por dólar, asumiendo una crisis energética de corto alcance.
- Chile: Se perfila como el país más vulnerable. Su economía depende fuertemente de la importación de combustibles y de la cotización del cobre; si este último cae, el peso chileno enfrentará una severa depreciación.
Agencias/OZ






