IA enfrenta demandas por usar rostros de estrellas de Hollywood

ByteDance, la empresa china dueña de TikTok, lanzó el pasado 12 de febrero su modelo de inteligencia artificial generativa Seedance 2.0, capaz de producir videos cinematográficos de alta calidad con personajes y actores de las principales franquicias de entretenimiento del mundo. En menos de una semana, los clips invadieron TikTok, InstagramX, y con ellos llegó la furia de Hollywood.

La herramienta permite generar videos de hasta 15 segundos con múltiples tomas y audio en doble canal, usando como punto de partida descripciones de texto, imágenes, audios o videos previos. Lo que la ha vuelto viral —y polémica— es su capacidad de recrear con realismo asombroso a personajes de sagas como Misión Imposible, el universo de Marvel, Star Wars y DC Comics, incluyendo voces que imitan a los actores originales con notable precisión. 

Hollywood contraataca

El mismo día del lanzamiento, la Motion Picture Association (MPA) emitió un comunicado en el que acusó a ByteDance de cometer «un uso no autorizado de obras con derechos de autor estadounidenses a gran escala» y de operar «sin garantías significativas contra infracciones». La organización exigió el cese inmediato de la actividad que calificó de infractora.

El sindicato de actores SAG-AFTRA y varios de los mayores estudios del mundo —Paramount, Disney, Sony, Warner Bros. y Netflix— se sumaron a las amenazas de acciones legales si ByteDance no cesa el uso de sus propiedades intelectuales en Seedance 2.0.

Las acusaciones apuntan en dos direcciones: que ByteDance entrenó su modelo con material protegido por derechos de autor sin autorización, y que la herramienta carece de los filtros necesarios para impedir que los usuarios generen contenido con propiedades intelectuales ajenas.

ByteDance no ha emitido una respuesta pública detallada a estas acusaciones al momento de publicar esta nota. 

Por qué importa más allá de Hollywood

El caso Seedance 2.0 plantea preguntas que van más allá del entretenimiento: quién controla la imagen y la voz de una persona pública, cómo se protegen las propiedades intelectuales en la era de la IA generativa y cuál es la responsabilidad de las plataformas cuando sus herramientas se usan para crear contenido no autorizado. Es un debate que apenas comienza y que definirá las reglas del juego para toda la industria creativa global.

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