En el marco del 61.º Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller venezolano Yván Gil denunció una «agresión multiforme» contra la nación, señalando la politización de los organismos internacionales y el uso de los derechos humanos como herramienta de guerra política. Durante su intervención, el diplomático ratificó la disposición del Gobierno nacional al diálogo con Estados Unidos, a pesar de denunciar acciones recientes contra el Ejecutivo.
Denuncia de «geopolítica selectiva» y asedio económico
Gil afirmó que la imagen negativa de Venezuela en el exterior se ha construido mediante informes sesgados que han facilitado el congelamiento de activos y la criminalización de la migración venezolana. El canciller calificó de «vergonzosas» las prácticas de xenofobia y los centros de detención degradantes para connacionales en el extranjero.+1
Asimismo, cuestionó el escrutinio desproporcionado sobre Venezuela mientras se ignoran crisis humanitarias en otras regiones, como el caso del pueblo palestino. No obstante, anunció la reanudación de la cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (Acnudh), buscando un diálogo técnico basado en el respeto a la soberanía.
Reconciliación interna y ruta diplomática
En el ámbito nacional, el canciller destacó la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional como un paso hacia la paz y el perdón. Respecto a las relaciones con Washington, enfatizó la voluntad de dirimir diferencias por la vía diplomática, contrastando esta postura con los eventos del pasado 3 de enero, que calificó como un «secuestro arbitrario» de autoridades nacionales.
Agencias/OZ






