El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la retórica bélica al ordenar a la Armada de su país disparar y destruir cualquier embarcación iraní que intente colocar minas en el Estrecho de Ormuz. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario advirtió que no habrá «vacilación alguna» para neutralizar amenazas en esta vía marítima vital.
A pesar de un alto el fuego técnico, Washington ha decidido triplicar la intensidad de sus operaciones de desminado y mantener un férreo bloqueo naval. Por este paso circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial, lo que convierte cualquier fricción en una amenaza directa para los precios globales del crudo, un tema de alto interés para la economía regional zuliana.
Bloqueo naval y diplomacia en jaque
El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) reportó que, hasta la fecha, 29 navíos han sido obligados a retornar a puertos iraníes. No obstante, reportes de The Financial Times sugieren grietas en la medida, indicando que al menos 34 petroleros vinculados a Teherán habrían burlado el cerco estadounidense.
Por su parte, el gobierno de Irán, encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian, mantiene una postura ambivalente:
- Condición para el diálogo: El cese inmediato del bloqueo naval como requisito para asistir a las negociaciones en Islamabad.
- Denuncia internacional: Irán señala el «incumplimiento de compromisos» y las amenazas de Washington como los principales obstáculos para la paz.






