En un giro inesperado dentro de la política exterior estadounidense, el presidente Donald Trump aseguró este martes que el Gobierno de Cuba se encuentra en una situación crítica y ha solicitado asistencia. A través de su plataforma TruthSocial, el mandatario manifestó su disposición a establecer conversaciones con la isla antes de partir a su gira oficial en China.
Trump calificó a la nación antillana como un «país fallido» que atraviesa un declive indetenible. Estas declaraciones surgen en un contexto de máxima tensión, marcado por la reciente firma de órdenes ejecutivas que intensifican las sanciones económicas y declaran una «emergencia nacional» por la supuesta amenaza que representa La Habana para la seguridad de Estados Unidos.
Escalada de sanciones y respuesta de La Habana
Bajo la gestión del secretario de Estado, Marco Rubio, Washington ha ampliado las restricciones comerciales, incluyendo en su lista negra a entidades clave como el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa) y la minera Moa Nickel S.A. Además, la Casa Blanca amenazó con imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla, acusando al Gobierno cubano de colaborar con potencias como Rusia y China.
Denuncia de «intención genocida»
Desde La Habana, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla rechazó categóricamente las medidas, calificándolas de criminales y genocidas. El Gobierno cubano sostiene que estas agresiones buscan rendir a la población por hambre y desesperación. Las autoridades advirtieron que defenderán su soberanía ante lo que consideran una «naturaleza fascista» por parte de la actual administración estadounidense, que mantiene el bloqueo económico desde hace más de seis décadas.






