El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió el panorama geopolítico este viernes 13 de febrero de 2026, al confirmar oficialmente su intención de realizar una visita a Venezuela. Durante un encuentro con la prensa en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense aseguró que, si bien la fecha exacta del viaje aún no ha sido fijada en la agenda oficial, el compromiso de pisar suelo venezolano es un hecho.
Esta declaración se produce en un contexto de cambio radical en la relación bilateral, marcada por el reconocimiento explícito de Washington hacia Delcy Rodríguez como la líder legítima del Ejecutivo venezolano, tras la salida de Nicolás Maduro del poder el pasado 3 de enero.
Cooperación energética y ayuda humanitaria en marcha
La visita a Venezuela que planea el republicano no es solo un gesto diplomático, sino el sello de un nuevo esquema de cooperación económica. Trump destacó que el flujo de crudo hacia las refinerías estadounidenses se ha normalizado bajo un control estricto que beneficia a ambas naciones. «El petróleo está saliendo y somos los únicos con la capacidad de refinarlo eficientemente», afirmó el mandatario antes de partir hacia Carolina del Norte.
En dicho estado, se reunirá con los militares que ejecutaron la captura (secuestro) de Maduro, quien actualmente enfrenta un proceso judicial por narcotráfico en la ciudad de Nueva York, dejando el camino libre para la transición liderada por Rodríguez.
Simultáneamente a los anuncios políticos sobre la visita a Venezuela, la ayuda tangible comenzó a llegar a la capital. Más de seis toneladas de medicamentos arribaron hoy a Caracas, un cargamento gestionado por la encargada de Negocios, Laura Dogu.
A través de plataformas digitales, Dogu mostró imágenes del despliegue logístico que busca paliar la crisis sanitaria del país. Este envío refuerza la narrativa de Trump sobre la «excelente labor» que, a su juicio, está realizando la presidenta encargada para estabilizar la nación y fortalecer los nexos con la Casa Blanca.
Agencias/OZ






