El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes 23 de marzo una prórroga de cinco días para cualquier acción militar dirigida contra las centrales eléctricas e infraestructuras energéticas de Irán. La decisión surge tras un periodo de tensión extrema marcado por un ultimátum de 48 horas que vencía este mismo lunes.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario calificó las recientes conversaciones con Teherán como «muy positivas y productivas». Según Trump, el tono de estas negociaciones «profundas y detalladas» abre la puerta a una resolución «completa y total» del conflicto que mantiene en vilo a los mercados globales de energía.
El origen de la escalada: 23 días de guerra
El conflicto, que inició el pasado 28 de febrero con una operación conjunta entre Estados Unidos e Israel, ha dejado cicatrices profundas en la región:
- Bajas de alto nivel: El asesinato del líder supremo, Alí Jameneí, y de figuras clave como Ali Larijani y Gholamreza Soleimani.
- Sucesión en Teherán: Mojtabá Jameneí ha sido designado como el nuevo líder supremo en medio de la crisis.
- Impacto civil: Autoridades iraníes reportan más de 1.300 civiles fallecidos y 18.000 heridos desde el inicio de las hostilidades.
El factor Ormuz y la economía global
La represalia iraní, que incluyó ataques a instalaciones petroleras vinculadas a EE. UU. y el bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, disparó los precios del crudo a nivel mundial. Por este paso circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas global, lo que motivó el ultimátum de Trump para su reapertura total.
A pesar de la pausa de cinco días, el mandatario estadounidense aclaró que la orden de postergar los ataques está estrictamente «sujeta al éxito de las reuniones y conversaciones en curso» que continuarán durante toda esta semana.






