En un giro diplomático sin precedentes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves un acuerdo de cese el fuego entre Israel y el Líbano. El pacto, alcanzado en Washington D.C., busca detener más de seis semanas de hostilidades que han dejado miles de víctimas y una severa crisis humanitaria en el sur del país árabe.
En este sentido, el mandatario estadounidense confirmó la noticia a través de su plataforma Truth Social, detallando que mantuvo conversaciones directas con el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En este sentido, la tregua, con una duración inicial de diez días, entra en vigor este mismo jueves a las 17:00 hora EST.
Hacia una paz duradera: El rol de la diplomacia estadounidense
Además, este acuerdo es el resultado de las primeras conversaciones directas en décadas entre ambas naciones, que permanecían técnicamente en guerra desde 1948. Por consiguiente, Trump ha designado al secretario de Estado, Marco Rubio, y al vicepresidente, J.D. Vance, para liderar las mesas de trabajo que busquen transformar este alivio temporal en una solución definitiva.
El desafío de Hezbolá
A pesar del optimismo en la Casa Blanca, el panorama presenta desafíos críticos:
- Postura de Hezbolá: El grupo paramilitar ha rechazado el diálogo directo y advirtió que no se siente obligado a acatar los términos acordados en Washington.
- Zona de Seguridad: El Ministerio de Defensa de Israel ha mantenido su intención de establecer un área de control en el sur del Líbano para proteger el norte de su territorio.
- Crisis de Desplazados: Cerca de 600.000 civiles esperan condiciones de seguridad para retornar a sus hogares en las zonas fronterizas.






