La tensión diplomática en América Latina alcanzó un nuevo máximo tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. Durante una comparecencia ante la prensa a bordo del Air Force One, el mandatario validó la posibilidad de ejecutar una operación militar en territorio colombiano, similar a la incursión recientemente realizada en Venezuela. Al ser interrogado sobre este escenario, Trump sentenció: “A mí me suena bien eso”.
Escalada retórica contra la administración de Petro
Las palabras del republicano no constituyen un hecho aislado. Trump arremetió personalmente contra el presidente Gustavo Petro, calificándolo de “hombre enfermo” y tildando a Colombia como un país en crisis.
Sin presentar evidencias, el jefe de la Casa Blanca acusó al mandatario colombiano de producir cocaína para su exportación hacia los Estados Unidos, una narrativa que incrementa la presión sobre Bogotá.
El fantasma de la intervención en Venezuela domina el debate regional. Tras la operación que resultó en el traslado de Nicolás Maduro a Nueva York, Trump sostiene que Estados Unidos ahora “está al mando” del país vecino.
Analistas internacionales advierten que Washington podría intentar replicar este esquema de presión militar y política en Colombia, especialmente después de que Trump advirtiera directamente a Petro que debía “cuidarse”.
Petro exige respeto a la soberanía
El presidente Gustavo Petro respondió de inmediato a través de sus canales oficiales, calificando las declaraciones como una “injerencia inaceptable”. El mandatario colombiano desestimó las acusaciones de narcotráfico y exigió a Trump que “deje de calumniarlo”.
Petro basó su defensa en tres pilares:
- Transparencia judicial: Recordó que no posee antecedentes vinculados al crimen organizado en sus 50 años de carrera.
- Soberanía política: Reafirmó la independencia de los pueblos latinoamericanos frente al dominio unilateral de Washington.
- Contexto internacional: Sugirió que estos ataques son una represalia por su postura crítica ante el conflicto en Gaza y su distanciamiento con el gobierno de Netanyahu.
Agencias






