La cifra de víctimas mortales a causa del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio se elevó a 3.685, según informó este martes el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez. A través de un mensaje en su canal de Telegram, el funcionario detalló que el número de heridos se mantiene en 16.740 personas, mientras que los equipos de rescate han logrado salvar a 6.462 ciudadanos en las zonas afectadas.
El reporte oficial encendió las alarmas sobre la magnitud del desastre habitacional: 17.907 personas perdieron sus viviendas y 86.794 familias han recibido atención integral. Las autoridades informaron que 856 edificios sufrieron daños estructurales graves, de los cuales 190 colapsaron por completo. Ante esta emergencia, el Gobierno nacional habilitó 87 campamentos transitorios para brindar refugio y asistencia médica a un total de 25.970 pacientes.
Hasta la fecha, los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 han generado 1.076 réplicas en el territorio nacional. Para atender la contingencia y garantizar el suministro de 8,3 millones de litros de agua y 9.603 toneladas de alimentos, se despliega un operativo de contingencia que incluye a 29.567 efectivos nacionales, 4.388 rescatistas internacionales y más de 28.300 voluntarios registrados.
Un eco histórico: El Terremoto de San Narciso de 1900
El doble sismo registrado hace doce días se posiciona como uno de los movimientos telúricos más potentes en la historia de Venezuela. Los registros de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) solo encuentran un precedente de extrema gravedad en el Terremoto de San Narciso, ocurrido el 29 de octubre de 1900 con una magnitud de 8,0.
Aquel histórico evento afectó gravemente a Caracas, destruyendo templos icónicos como la Catedral y la iglesia de San Francisco, y provocando que el entonces presidente, Cipriano Castro, se fracturara un tobillo al saltar por una ventana de la Casa Amarilla en plena madrugada. A diferencia de la tragedia actual, el sismo de 1900 dejó un saldo de 21 fallecidos, aunque sus efectos destructivos se extendieron con fuerza hasta el litoral central y poblaciones como Guatire y Guarenas.






