Al menos 22 personas murieron este lunes tras registrarse un potente terremoto en Colombia de magnitud 7,4, según los primeros reportes de las autoridades locales. El movimiento telúrico, cuyo epicentro se localizó en el departamento del Chocó, provocó derrumbes y graves daños en edificios, viviendas e infraestructura clave en el centro y oeste del país.
El departamento del Chocó fue uno de los puntos más golpeados, especialmente en su capital, Quibdó, donde se registraron heridos y colapsos estructurales. En Cali, el alcalde Alejandro Eder confirmó el desplome de al menos 20 estructuras y solicitó apoyo urgente de rescatistas desde Bogotá y Medellín ante la posible presencia de personas atrapadas bajo los escombros.
«Pedimos a la población mantener la calma y alejarse de edificios que presenten grietas de consideración», instó el alcalde Eder tras activar los protocolos de emergencia.
Por su parte, en Manizales el alcalde Jorge Eduardo Rojas Giraldo confirmó el fallecimiento de dos personas y el colapso de hasta 30 viviendas, además de daños en templos religiosos, habilitando tres albergues temporales. Asimismo, la Aeronáutica Civil informó que las operaciones aéreas se encuentran suspendidas en seis terminales del país —Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura— debido a afectaciones estructurales.
Ante la magnitud de la crisis generada por el terremoto en Colombia, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, ordenó la instalación inmediata de un Puesto de Mando Unificado y anunció su traslado a Pereira, una de las zonas más afectadas, para coordinar personalmente las labores de rescate y evaluación de daños.






