La consistencia y el dominio de Silvino Bracho en el montículo han dejado de ser una racha para convertirse en una época dorada en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).
Este lunes 12 de enero, el estelar relevista de las Águilas del Zulia reafirmó su estatus como el taponero más dominante del último lustro al alzarse, por segunda campaña consecutiva y tercera en su trayectoria, con el premio al Cerrador del Año.
A diferencia de otros galardones de la temporada, el reconocimiento al mejor relevista no depende de la subjetividad de una votación, sino de una fórmula matemática establecida que premia la efectividad en situaciones de presión. Bracho dominó la ecuación con autoridad, acumulando un total de 33 puntos.
Su contabilidad se desglosa en 33 unidades por sus 11 rescates y 8 puntos adicionales por sus cuatro victorias; tras restar los puntos correspondientes a tres boleadas (6 puntos) y una derrota (2 puntos), el marabino se consolidó en la cima del ranking.
El podio de la temporada 2025-2026 lo completaron el prometedor novato Yilber Díaz, de Caribes de Anzoátegui, quien escoltó al líder con 22 unidades, y el estadounidense Ronnie Williams, de los Tigres de Aragua, quien finalizó en la tercera casilla con 19 puntos.
Un lugar entre los inmortales del relevo
Con esta distinción, Silvino Bracho no solo añade trofeos a su vitrina personal, sino que escala peldaños en la historia estadística de la liga. Al sumar su tercer galardón, iguala al norteamericano Jay Baller en el tercer lugar histórico de los cerradores más laureados, quedando a solo un paso de los récords históricos que ostentan Hassan Pena y el legendario Richard Garcés, ambos con cuatro distinciones.
Además, el hito tiene un sabor especial para la franquicia rapaz. Es la décima ocasión que un lanzador de las Águilas del Zulia conquista este premio, pero Bracho se distingue como el único en la historia del equipo en lograrlo en tres oportunidades diferentes, superando cualquier precedente en el nido zuliano.
A sus 33 años, «El Pupilo» sigue demostrando que su brazo es el seguro de vida más confiable de la LVBP, manteniendo una vigencia que lo encamina directamente hacia los libros de récords perpetuos de nuestra pelota invernal.
Agencias






