La Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) confirmó que Guadalajara, México, será la sede de la Serie del Caribe 2026, decisión que pone fin a semanas de incertidumbre sobre la realización del torneo en Venezuela.
Según señalan, el país sudamericano atravesaba una profunda crisis política y enfrentaba serias dificultades logísticas para garantizar la seguridad y el éxito del evento, lo que generó preocupación entre las ligas participantes. Ante este escenario, Puerto Rico, México y República Dominicana manifestaron su negativa de asistir si el campeonato se mantenía en territorio venezolano.
Guadalajara toma la batuta del Clásico Caribeño
La CBPC se vio obligada a buscar una alternativa que ofreciera estabilidad y confianza tanto para jugadores como para delegaciones y fanáticos. México emergió como la opción más viable, y Guadalajara se consolidó como la ciudad con mayor capacidad organizativa gracias a su infraestructura moderna, amplia conectividad aérea y sólida oferta hotelera.
Los Charros de Jalisco, equipo de la Liga Mexicana del Pacífico, jugaron un papel clave en la designación. Su director general, Luis Alberto González, destacó que el club cuenta con la estructura y logística necesarias para recibir a las delegaciones caribeñas, además de resaltar la experiencia de México en la organización de eventos internacionales y el ambiente festivo que caracteriza a la Serie del Caribe cuando se celebra en territorio mexicano.
El Estadio Panamericano, hogar de los Charros, será la sede principal del torneo y se espera que reciba a miles de aficionados provenientes de distintos países de la región. Con esta elección, la CBPC garantiza la continuidad del Clásico Caribeño y refuerza el papel de México como anfitrión confiable en momentos de crisis.
En ediciones anteriores, México ha demostrado su capacidad organizativa al ofrecer seguridad, espectáculo y una atmósfera vibrante. La designación de Guadalajara asegura que la Serie del Caribe 2026 se desarrollará en un entorno estable y festivo, reafirmando la importancia del torneo como símbolo de unidad y tradición del béisbol caribeño.
Agencias






