El secretario del Tesoro de Estados Unidos Scott Bessent admitió una estrategia deliberada contra la economía de Irán. El funcionario reconoció ante el Comité de Economía del Senado que su departamento provocó la escasez de dólares en el país persa. Esta medida buscaba desestabilizar el sistema financiero iraní desde sus bases.
Bessent explicó que el plan alcanzó su punto crítico en diciembre con la quiebra de uno de los bancos más grandes de Irán. Este colapso bancario generó una retirada masiva de depósitos por parte de los ciudadanos. El banco central iraní respondió con la impresión de más papel moneda para intentar contener la crisis.
La devaluación drástica de la moneda nacional y el aumento de la inflación provocaron protestas masivas en las calles. El secretario del Tesoro describió estos resultados como una culminación exitosa de su estrategia económica. Washington aprovechó el descontento social para justificar nuevas amenazas de intervención militar a inicios de enero.
Aunque el gobierno iraní logró controlar los disturbios las tensiones diplomáticas permanecen en niveles altos. Estados Unidos mantiene las exigencias sobre los programas de misiles y el desarrollo nuclear de Teherán. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán Abdolrahim Mousavi advirtió que su país responderá con fuerza ante cualquier error de cálculo enemigo.
Agencias






