El entorno cercano a James Rodríguez y la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) han salido al paso para desmentir las versiones de prensa que sugerían que el mediocampista padecía de rabdomiólisis, una afección muscular grave. Tras una semana de incertidumbre, se confirmó que el jugador de 34 años sufrió una deshidratación severa derivada de una virosis estomacal, y no de una patología degenerativa o de origen deportivo.
Al capitán de la Selección Colombia lo hospitalizaron entre el lunes y el miércoles pasados tras los amistosos ante Croacia y Francia. Aunque algunos sectores de la prensa internacional calificaron su historial clínico como «grave» debido a la recurrencia de sus lesiones, fuentes de primera mano aseguraron a EL TIEMPO que el jugador ya se encuentra en su residencia en Minnesota recuperándose satisfactoriamente.
El origen de la confusión
La alarma se encendió cuando un periodista estadounidense sugirió en redes sociales que la hospitalización de James estaba ligada a la descomposición del tejido muscular. Sin embargo, el cuerpo médico del Minnesota United ratificó que el tratamiento recibido fue exclusivamente para tratar la pérdida crítica de líquidos causada por un cuadro viral que incluyó vómitos y malestar general.
Próximos compromisos en la MLS
Debido a que James no pudo entrenar durante la semana, fue baja en el reciente encuentro ante Los Angeles Galaxy. Se espera que su evolución le permita reintegrarse progresivamente para los siguientes duelos:
- 11 de abril: Visita al San Diego FC.
- 14 de abril: Enfrentamiento contra Sacramento Republic en la US Open Cup.






