En un nuevo capítulo de la creciente tensión diplomática entre Bogotá y Quito, el presidente colombiano, Gustavo Petro, instó a su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, a sostener un encuentro directo en la zona fronteriza. La propuesta surge como respuesta a los señalamientos de Noboa, quien vinculó a la administración colombiana con la promoción de incursiones de grupos irregulares en territorio de Ecuador.
A través de sus canales oficiales, Petro desestimó las acusaciones de Noboa, calificándolas de «mentiras» y enfatizando que la solución a la inestabilidad en los 586 kilómetros de frontera compartida requiere de una construcción conjunta de paz y no de retórica confrontativa.
La fricción alcanzó un punto crítico luego de que el presidente Noboa asegurara contar con fuentes que confirman incursiones de guerrilleros colombianos presuntamente «promovidos» por el gobierno de Petro. Esta crisis de seguridad se entrelaza con un severo conflicto económico; Ecuador ha implementado una política arancelaria agresiva que alcanzará el 100% de gravamen para múltiples productos colombianos a partir de este 1 de mayo.
Quito justifica estas medidas proteccionistas alegando que Colombia no ofrece una cooperación efectiva contra las disidencias de las FARC y el narcotráfico. Por su parte, el gobierno de Petro ha denunciado estos aranceles como una violación a los tratados de la Comunidad Andina (CAN). Aunque Bogotá ha evaluado medidas recíprocas y el arbitraje internacional, hasta ahora mantiene sus aranceles en niveles bajos para evitar un colapso comercial mayor en la región andina.






