La Limosnería Apostólica envió el cargamento número 150 desde Roma con medicamentos y suministros esenciales para las víctimas de la guerra.
En un gesto de continuidad y compromiso con los pueblos devastados por los conflictos bélicos, la Limosnería Apostólica envió nuevos cargamentos de ayuda humanitaria destinados a Ucrania y el Líbano. Monseñor Luis Marín de San Martín, limosnero de Su Santidad, encabezó la entrega en la Basílica de Santa Sofía en Roma, donde reafirmó que la caridad es la respuesta cristiana frente al odio global.
Ucrania: 150 camiones de esperanza
El envío realizado este 25 de abril representa un hito para la comunidad greco-católica en Italia. Se trata del camión número 150 que parte desde la basílica romana hacia territorio ucraniano. El cargamento, gestionado junto a la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y la Fundación Banco Farmacéutico, contiene:
- Suministros médicos: Antibióticos y antiinflamatorios para la red hospitalaria.
- Artículos de primera necesidad: Alimentos, productos de higiene, mantas isotérmicas y ropa de alta calidad.
- Atención prioritaria: Insumos específicos para los sectores más vulnerables, como niños y enfermos.
Don Marco Semehen, rector de la basílica, destacó que bajo el pontificado de León XIV se mantiene la «caridad concreta» hacia Ucrania, especialmente en un momento donde la atención internacional sobre el conflicto tiende a disminuir.
Emergencia en Medio Oriente
La acción del Vaticano también alcanzó al Líbano, país sumido en una profunda crisis por la propagación de la guerra en Oriente Medio. Hace apenas 48 horas, la Limosnería Apostólica coordinó el traslado de 15 mil cajas de medicamentos de primera necesidad.
La ayuda humanitaria del Papa, que se distribuirá a través de la Nunciatura Apostólica en Beirut, incluye tratamientos para patologías crónicas y agudas, tales como antidiabéticos, antihipertensivos y suplementos vitamínicos.
La caridad como red contra el odio
Monseñor Marín de San Martín enfatizó que la labor del Dicasterio para el Servicio de la Caridad no es solo doctrina, sino el «Evangelio vivido». El prelado hizo un llamado a la conversión y a la creación de redes de solidaridad internacional para responder con eficacia a las tragedias humanas. «El grito de paz debe entrar en la mente y en el corazón de todos», sentenció el limosnero durante el despacho de los suministros.






