El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, aclaró este jueves la postura de su administración frente a la inusual retención e inspección de embarcaciones con bandera panameña en puertos de China. Pese a que el volumen de revisiones supera los estándares habituales, el mandatario descartó que se trate de una represalia política tras la reciente pérdida de concesiones portuarias chinas en el país centroamericano.
Postura oficial: Seguridad marítima sobre política
Durante una rueda de prensa en el puerto de Balboa, Mulino enfatizó que su gobierno no tiene interés en mantener un conflicto con el gigante asiático. Según el mandatario, estas inspecciones podrían responder a un endurecimiento de los protocolos de seguridad marítima y no necesariamente a una «vendetta» diplomática.
«A nosotros no nos interesa tener un problema con China. No nos interesa», sentenció el presidente panameño.
Comparativa y acciones diplomáticas
Aunque las cifras de retención son elevadas, Mulino señaló que otros registros competitivos, como los de Liberia e Islas Marshall, también han experimentado un incremento en la rigurosidad de las inspecciones, aunque en menor medida que el registro panameño.
Para abordar la situación de manera técnica y diplomática, el director de la Marina Mercante se encuentra actualmente en Japón. El objetivo es verificar la validez legal y los criterios técnicos aplicados por las autoridades chinas, pues estas acciones impactan directamente en el flujo del comercio internacional y la carga mundial.






