Se cumplen 70 años del primer No Hitter en la pelota criolla

no hit no run en la LVBP

Hoy se conmemoran siete décadas de una de las gestas más memorables en la historia de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP). El 8 de diciembre de 1955, el lanzador zurdo estadounidense Lenny Yochim, vistiendo el uniforme de los Leones del Caracas, escribió su nombre en letras doradas al conseguir el primer no hit no run en la pelota criolla, derrotando 3-0 a los eternos rivales, los Navegantes del Magallanes, en el Estadio Universitario.

A sus 27 años, Yochim mostró un dominio absoluto desde la lomita. Enfrentó a 28 bateadores, otorgó apenas dos boletos y recetó par de ponches, mientras obligaba a la mayoría de los contrarios a conectar rodados o elevados que fueron controlados por la defensa caraquista. El respaldo ofensivo llegó temprano: en el segundo inning, Gail Harris y Harold Bevan iniciaron el ataque que permitió dos anotaciones, y más tarde, en el séptimo, Pompeyo Davalillo impulsó la tercera carrera definitiva.

70 años de un juego inolvidable

La hazaña de Yochim no solo fue un golpe de autoridad frente a una alineación poderosa que incluía nombres como “Camaleón” García y Rocky Colavito, sino también el inicio de una lista de 17 no hit no run que se han registrado en la LVBP hasta la fecha. El zurdo, con experiencia previa en Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh, dejó números sólidos en cinco campañas en Venezuela, con récord vitalicio de 29-20 y efectividad de 3.57.

El recuerdo de aquella noche se mantiene vivo, acompañado de anécdotas como la presencia de Herman “Chiquitín” Ettedgui como anotador oficial. Curiosamente, Ettedgui también estuvo en las gradas cuando Anthony Lerew, del Magallanes, repitió la hazaña en 2010 frente al Caracas. Más recientemente, el último capítulo de esta historia se escribió el 9 de noviembre de 2024, cuando los Bravos de Margarita lograron un no hit no run combinado para vencer 3-0 a los Tiburones de La Guaira.

Así, cada aniversario recuerda que el legado de Yochim y su joya monticular sigue siendo un símbolo de excelencia y rivalidad en el beisbol venezolano.

Agencias

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