Durante siglos se ha enseñado que los seres humanos poseen únicamente cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Esta concepción, heredada del tratado Sobre el alma de Aristóteles, se convirtió en un paradigma cultural y científico que parecía incuestionable. Sin embargo, en la actualidad diversos neurocientíficos sostienen que esta visión es demasiado limitada y que, en realidad, podríamos contar con entre 22 y 33 sentidos distintos.
El investigador Barry Smith, de la Universidad de Londres, señala en un artículo publicado en The Conversation que nuestras percepciones no funcionan de manera aislada, sino que se integran simultáneamente para conformar una experiencia unificada del entorno y de nosotros mismos. Somos, en sus palabras, seres multisensoriales: lo que vemos puede influir en lo que escuchamos, los olores pueden modificar lo que sentimos al tacto y las sensaciones internas dialogan con las externas para construir nuestra realidad.
Más de cinco sentidos: una visión ampliada del cuerpo humano
Entre los sentidos adicionales propuestos destacan la propiocepción, que nos permite reconocer la posición de nuestras extremidades sin necesidad de mirarlas; el sistema vestibular, encargado de mantener el equilibrio mediante la integración de señales del oído interno y la vista; y la interocepción, que nos ayuda a detectar cambios internos como el ritmo cardíaco, la respiración o el hambre. A estos se suman percepciones más complejas, como la sensación de autonomía —la capacidad de sentir control sobre nuestro cuerpo— y el sentido de pertenencia de nuestras extremidades, que puede alterarse en personas con daños neurológicos, como quienes han sufrido un ictus.
Smith también subraya que algunos de los sentidos considerados “tradicionales” son en realidad combinaciones de varios. El tacto, por ejemplo, incluye la percepción del dolor, la temperatura, la presión y el picor; mientras que el gusto se complementa con el olfato y la textura para crear la experiencia completa de los sabores.
Este enfoque más amplio revela que nuestra percepción sensorial es mucho más intrincada de lo que se pensaba. “A nuestro alrededor siempre hay muchas cosas que muestran lo complejos que son nuestros sentidos, si nos detenemos un momento para asimilarlo todo”, afirma Smith, quien invita a observar cómo los sentidos trabajan en conjunto para permitirnos experimentar “todas las sensaciones” que nos rodean.
Agencias






