El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó este domingo como un acto de “piratería de corsarios” la confiscación de buques petroleros por parte de Estados Unidos, en medio de una creciente tensión entre Caracas y Washington. La declaración se produjo luego de que autoridades estadounidenses confirmaran la incautación de al menos dos embarcaciones en aguas cercanas al país sudamericano durante la última semana.
En un mensaje difundido a través de su canal de Telegram, Maduro aseguró que Venezuela lleva “25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión” que, según él, abarca desde “el terrorismo psicológico hasta los corsarios que han asaltado petroleros”. El mandatario sostuvo que el país está preparado para “acelerar la marcha de una revolución profunda que le dé el poder al pueblo completa y definitivamente”.
Las operaciones de interdicción marítima se enmarcan en la estrategia estadounidense contra el narcotráfico en el Caribe, iniciada en septiembre, que incluye presencia naval y aérea en zonas cercanas a Venezuela. Mientras Washington justifica estas acciones como parte de su lucha contra redes criminales, el Gobierno venezolano las interpreta como “hostiles” y una forma de presión política.
La semana pasada, el presidente Donald Trump anunció un bloqueo total a los buques sancionados vinculados a Venezuela, tras la incautación de un primer cargamento de crudo. En ese contexto, afirmó que el país estaba “rodeado por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica” y advirtió que la presencia militar se intensificaría.
Confiscación de petroleros desata nuevas tensiones entre Caracas y Washington
Desde entonces, dos buques han sido confiscados: uno el 10 de diciembre y otro el 20 del mismo mes. Medios estadounidenses reportaron además que la Guardia Costera estaría preparando una nueva operación contra otro petrolero en aguas internacionales, aunque ni la Casa Blanca ni Miraflores se han pronunciado oficialmente sobre este hecho.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió las medidas al señalar que no existe impedimento legal para bloquear la entrada y salida de buques sancionados, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que el segundo buque incautado había “atracado por última vez” en Venezuela y transportaba “crudo sancionado” como parte de la llamada “flota fantasma”.
Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, destacó que las operaciones de la Operación Southern Spear buscan, a su juicio, “desarticular redes criminales ilícitas” y garantizar que “la violencia, las drogas y el caos no controlen el hemisferio occidental”.
Las declaraciones de Maduro y las acciones de Washington reflejan una escalada de tensiones que combina sanciones económicas, presencia militar y acusaciones cruzadas sobre el manejo de recursos energéticos en la región.
Agencias






