El Banco Central de Venezuela reportó que la liquidez monetaria en el país registró un aumento de 69,03 % durante el primer trimestre de 2026, al ubicarse en 1,53 billones de bolívares para la semana del 27 de marzo. Este crecimiento representa una aceleración significativa frente al mismo período de 2025, cuando el incremento fue de 21,32 %, lo que evidencia un cambio marcado en la política monetaria reciente.
En términos interanuales, el aumento es aún más pronunciado, con una expansión de 614,65 % en los últimos 12 meses, lo que refleja la magnitud del incremento de dinero en circulación en la economía venezolana.
Más dinero, mayor presión sobre los precios
El aumento de la liquidez se ha traducido en una presión directa sobre la inflación. Según los datos del BCV, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró incrementos de 32,6 % en enero y 14,6 % en febrero de 2026, cifras considerablemente superiores a las del mismo período de 2025, cuando las variaciones fueron de 9,8 % y 10,9 %.
Este comportamiento confirma que la expansión monetaria sigue siendo uno de los principales factores que impulsan el alza de precios, en un contexto donde la capacidad productiva y la oferta de bienes continúan siendo limitadas.
Devaluación y pérdida del valor del bolívar
Al tipo de cambio oficial, la liquidez monetaria total equivale a unos 3.244 millones de dólares, una cifra que evidencia la fuerte depreciación del bolívar frente a divisas extranjeras. Este contraste pone en relieve la pérdida de valor de la moneda nacional, pese al aumento nominal del dinero circulante.
En la práctica, esto significa que, aunque hay más bolívares en la economía, su poder de compra es cada vez menor, lo que impacta directamente en el costo de vida de los ciudadanos.
Desequilibrios estructurales y reservas limitadas
El crecimiento de la liquidez también se produce en un contexto de debilidad de las reservas internacionales, lo que genera un desequilibrio monetario importante. La caída de los ingresos petroleros y las sanciones financieras han limitado la capacidad del país para sostener un respaldo sólido en divisas.
Además, Venezuela no pudo acceder a los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional durante la pandemia, lo que redujo aún más su margen de maniobra. Existen indicios de que el BCV habría incorporado en sus cuentas recursos no liquidados, lo que añade complejidad al panorama financiero.
Un patrón que depende del gasto público y las divisas
El comportamiento de la liquidez y la inflación en Venezuela ha estado históricamente condicionado por factores como el gasto público, la disponibilidad de divisas y las políticas de control monetario. En años anteriores, el Ejecutivo logró contener la inflación mediante restricciones del gasto, aumento del encaje legal y mayor intervención cambiaria.
Sin embargo, estas medidas también tuvieron efectos negativos, como la reducción del poder adquisitivo de los trabajadores del sector público y la contracción del consumo interno.
Perspectivas para 2026
El inicio de 2026 muestra una tendencia inflacionaria al alza, aunque su evolución dependerá de decisiones de política económica en los próximos meses. Factores como el flujo de divisas, el nivel de gasto fiscal y la posible flexibilización de sanciones internacionales serán determinantes.
Analistas consideran que podría haber una recuperación económica moderada durante el año, pero advierten que el restablecimiento del equilibrio monetario sigue siendo uno de los principales desafíos del país.
Este contenido ha sido elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y revisado, verificado y editado por el equipo de Observador Zuliano.






