La tensión geopolítica ha escalado a niveles críticos este miércoles. En este sentido, el gobierno de Irán anunció el cierre indefinido del Estrecho de Ormuz, la arteria marítima más importante para el comercio energético global, como represalia directa por los recientes bombardeos de Israel contra objetivos de Hezbollah en Líbano.
Ruptura del pacto y parálisis energética
En este sentido, la decisión de Teherán dinamita el frágil esquema de libre circulación que se había pactado recientemente con la mediación de Pakistán y el gobierno de Estados Unidos. Según reportes de la agencia Fars, la Armada iraní ha tomado control total del flujo, advirtiendo que cualquier embarcación que intente desafiar la restricción la «atacarán y la destruirán».
El impacto en las rutas comerciales
Por consiguiente, el bloqueo ha dejado a la deriva a cientos de embarcaciones en una zona de alta volatilidad. La magnitud del impacto se refleja en las siguientes cifras de tráfico retenido:
- 426 petroleros detenidos.
- 34 buques de gas licuado de petróleo (GLP).
- 19 buques de gas natural licuado (GNL).
Incertidumbre sobre el alto el fuego
Asimismo, este nuevo cierre pone en jaque la gestión diplomática del presidente Donald Trump, quien había anunciado una tregua de dos semanas para aliviar los precios del crudo. Además, con la reactivación de las hostilidades en el frente libanés, el flujo petrolero vuelve a ser utilizado como la principal arma de presión política por parte de Irán.






