Irán aseguró este lunes que responderá “de la misma manera” ante cualquier ataque de Estados Unidos contra su infraestructura eléctrica, en medio de la creciente tensión por el control del estrecho de Ormuz.
La advertencia fue emitida por la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas iraníes, que negó tener planes de atacar instalaciones energéticas en la región, pero dejó claro que actuará con reciprocidad si es agredida.
Amenaza de represalia directa
“Irán responderá atacando las centrales del régimen ocupante y las de los países de la región que abastecen de electricidad a las bases estadounidenses”, señala un comunicado difundido por la agencia Tasnim.
El texto también advierte sobre posibles acciones contra infraestructuras económicas, industriales y energéticas vinculadas a intereses estadounidenses en Medio Oriente.
“Estamos decididos a responder a cualquier amenaza al mismo nivel y así lo haremos”, reiteró la Guardia Revolucionaria, al tiempo que afirmó que Estados Unidos “desconoce nuestras capacidades”.
Ultimátum de Trump agrava la crisis
La reacción de Teherán ocurre tras el ultimátum del presidente Donald Trump, quien dio un plazo de 48 horas para la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial.
El mandatario estadounidense advirtió que, de no cumplirse esta exigencia, su gobierno podría atacar centrales eléctricas iraníes.
Impacto en el mercado energético
El estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los principales focos del conflicto, afectando el flujo energético global y provocando un alza en los precios del petróleo.
Este escenario genera repercusiones directas en economías dependientes del combustible, como Venezuela, donde cualquier incremento sostenido del crudo puede influir en ingresos, pero también en el costo de bienes y servicios.
Escalada regional
En paralelo, Israel anunció una nueva oleada de ataques contra Teherán, mientras que Irán habría respondido con ofensivas hacia objetivos en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, ampliando el alcance del conflicto en la región.
La situación mantiene en alerta a los mercados internacionales y aumenta el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente.






