En una misiva oficial dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, y al Consejo de Seguridad, Irán advirtió sobre consecuencias «impredecibles e incontrolables» en caso de sufrir un ataque por parte de los Estados Unidos. El documento, firmado por el representante permanente Amir Saeid Iravani, surge en un momento de máxima tensión tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre posibles acciones militares contra la nación persa.
La República Islámica de Irán subrayó que, aunque no busca la guerra, ejercerá su derecho a la legítima defensa amparado en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Teherán fue enfático al declarar que, ante una agresión, «todas las bases, instalaciones y activos» de la fuerza hostil en la región se convertirán en objetivos militares legítimos.
Diplomacia bajo presión militar
Este cruce de advertencias ocurre apenas días después de que concluyera en Ginebra una segunda ronda de contactos indirectos sobre el programa nuclear. Mientras los diplomáticos intentan redactar un borrador de acuerdo, el Pentágono ha reforzado su presencia en el Medio Oriente con el despliegue de un segundo grupo de portaaviones.
«El mundo observan con preocupación esta escalada; Irán ha dejado claro que un cese total del enriquecimiento de uranio es inaceptable, mientras Washington exige garantías que Teherán considera humillantes», señaló el embajador Iravani en su comunicación.
El gabinete de Donald Trump mantiene un plazo de 10 a 15 días para decidir si la vía diplomática es viable o si recurrirá a la fuerza, una postura que ha puesto en alerta máxima a los mercados energéticos globales y a los aliados regionales en el Golfo Pérsico.
Agencias/OZ






