Los principales sindicatos y organizaciones sociales de Francia han anunciado un nuevo calendario de movilizaciones en respuesta al descontento generalizado por la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de la vida y el declive de los servicios públicos. Las acciones contemplan una jornada de protesta nacional el próximo sábado 31 de octubre y una huelga general indefinida fijada para el 5 de noviembre.
Esta convocatoria se produce tras una escalada de tensiones sociales que ha sacudido diversas ciudades del país, destacando los altercados registrados en localidades como Lyon y Niza, donde se reportaron actos vandálicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Según balances oficiales, las recientes protestas han dejado un saldo acumulado de cerca de 2.000 detenciones, una persona fallecida y múltiples heridos, entre ellos un joven de 17 años y medio centenar de agentes policiales.
Voceros de agrupaciones sindicales, como Murielle Guilbert, copresidenta de Solidaires, han advertido sobre una profunda acumulación de malestar ciudadano. Asimismo, han confirmado la adhesión a los paros de diversos sectores estratégicos, incluidos profesionales de la educación, el magisterio y los cuerpos de bomberos, lo que anticipa una paralización significativa en todo el territorio nacional ante la presión que ejercen sobre el Ejecutivo de Emmanuel Macron.






