Autoridades cubanas confirmaron este lunes la realización de un encuentro de alto nivel en La Habana entre representantes del Departamento de Estado de EE.UU. y la Cancillería de la isla. La reunión, calificada por los anfitriones como «respetuosa y profesional», ocurre en un contexto de máxima tensión diplomática tras las recientes medidas coercitivas impulsadas desde la Casa Blanca.
Alejandro García del Toro, subdirector general de la Cancillería cubana, informó que el tema prioritario para la delegación antillana fue la exigencia de eliminar el «cerco energético». García del Toro calificó las sanciones estadounidenses como un «chantaje a escala global» que vulnera el derecho soberano de terceros países a comercializar combustible con la isla bajo las normas del libre comercio.
Emergencia nacional y amenazas de aranceles
El clima bilateral se ha visto severamente afectado desde el pasado 29 de enero, cuando el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva declarando una «emergencia nacional». Washington justifica esta medida alegando que Cuba representa una «amenaza inusual» para la seguridad regional, acusando al Gobierno de Miguel Díaz-Canel de permitir el despliegue de capacidades militares de Rusia y China en su territorio.
Como consecuencia, la administración Trump ha amenazado con imponer aranceles punitivos a cualquier nación que exporte petróleo a Cuba, una táctica que La Habana denuncia como un «castigo injustificado a toda la población».
Resistencia y futuro incierto
El mandatario cubano ha rechazado categóricamente estas alegaciones, calificando la política estadounidense de «naturaleza fascista y criminal». Pese a que Trump aseguró recientemente que «un gran cambio pronto llegará a Cuba», el encuentro en la capital cubana sugiere que, al menos a nivel técnico, los canales de comunicación permanecen abiertos, aunque sin plazos ni compromisos concretos para aliviar el bloqueo que ya suma más de seis décadas.






