Estados Unidos restableció este miércoles el bloqueo naval sobre Irán e intensificó su campaña de bombardeos contra objetivos militares. Esta medida unilateral aviva la tensión internacional y amenaza con agravar la inestabilidad en el mercado petrolero global y el control de las rutas marítimas clave de hidrocarburos.
La Casa Blanca justificó la ofensiva como una respuesta directa a los ataques atribuidos a Teherán contra embarcaciones que intentaban transitar por el estrecho de Ormuz. La reactivación de las hostilidades sepulta el acuerdo interino que el mes pasado había establecido una tregua de 60 días entre ambas naciones.
El balance de los ataques en territorio iraní
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la ejecución de una oleada de ataques que se extendió por siete horas. Los misiles estadounidenses alcanzaron decenas de objetivos militares dentro de Irán.
Entre los blancos principales destaca el cuartel de la 388.ª Brigada de Infantería Mecanizada en la provincia de Sistán y Baluchistán. De acuerdo con la televisión estatal iraní, los bombardeos dejaron al menos siete militares muertos y más de 260 heridos en distintas zonas del país, registrándose bajas tanto en soldados conscriptos como en oficiales de carrera.
Ormuz en disputa: La amenaza sobre el flujo energético
La Guardia Revolucionaria de Irán respondió con firmeza ante el restablecimiento del cerco marítimo. El cuerpo militar advirtió que la exportación de crudo desde el Medio Oriente podría paralizarse por completo bajo la consigna: «La exportación de petróleo y gas de la región será para todos o para nadie».
El estrecho de Ormuz representa la vía de tránsito más importante del mundo para el comercio de hidrocarburos. Desde el inicio de las hostilidades trilaterales entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, las restricciones de paso impuestas por Teherán ya han provocado un alza significativa en los precios internacionales del petróleo y sus derivados.






