Cada 18 de marzo, Venezuela conmemora el Día Nacional de la Niña y el Niño Indígena, una fecha que tiene raíces profundas en la región zuliana. Esta efeméride, establecida por decreto presidencial en 2006, busca visibilizar y proteger los derechos, idiomas y tradiciones de los menores pertenecientes a los pueblos originarios, pilares de la pluriculturalidad nacional.
Zulia: Cuna del Día Nacional de la Niña y el Niño Indígena
Es fundamental recordar que esta celebración tiene un origen local. Lo que hoy conocemos como una festividad nacional comenzó en 1981 como el «Día del Niño Wayuu», en honor a la etnia más numerosa del país asentada principalmente en la Guajira venezolana. Con el tiempo, la conmemoración se extendió para incluir a los pequeños de los pueblos Añú, Yukpa, Barí y Japreria, presentes en nuestra geografía regional, así como a otras comunidades hermanas como los Warao, Kariña y Yekuana.
La diputada de la Asamblea Nacional por la Región Occidente, Arly González, destacó que esta fecha es una oportunidad para reforzar la educación intercultural bilingüe desde el hogar y las escuelas. «La celebración surge como un derecho a su identidad cultural propia y conocimientos ancestrales», afirmó González, subrayando el impacto directo en estados con alta densidad de población originaria como el Zulia.
Protección legal y fortalecimiento cultural
Desde el Parlamento Nacional, los legisladores impulsan políticas que aseguren el cumplimiento del capítulo constitucional dedicado exclusivamente a los pueblos indígenas. El objetivo es consolidar un Estado multiétnico donde la niñez indígena cuente con garantías para su libre determinación y el resguardo de sus territorios.
Por su parte, el diputado Pedro Requena señaló que el esfuerzo institucional busca que los valores originarios se siembren desde temprana edad, asegurando que el relevo generacional mantenga viva la esencia de sus ancestros en un entorno de inclusión y respeto.






