Día de La Chinita: Zulianos renuevan su fe desde hace 316 años

Navegó hasta llegar a las orillas del Lago de Maracaibo, migrando desde no se sabe dónde, para convertirse en la madre espiritual de los zulianos. Fue el 18 de noviembre de 1709 cuando en una tablita, que una anciana marabina recogió de las aguas del Coquivacoa y llevó hasta su humilde hogar, apareció la que es desde hace 316 años la madre espiritual de los zulianos, la que baja cada último sábado de octubre desde el cielo para encontrarse con sus hijos terrenales, quienes renuevan su fe en medio de oraciones, alegría, agradecimiento.

“Lavando una viejita a orillas de nuestro lago/ ella tuvo un gran hallazgo/ pues se encontró una tablita”. Así describe la gaita Virgen de Chiquinquirá interpretada por Ricardo Aguirre, El Monumental de la Gaita, ese hecho que se quedó en la historia de Maracaibo, que se escribe en gaitas, en el ritmo que en oración cantada honra a la Virgen María en su advocación de Chiquinquirá.

Este martes 18 de noviembre de 2025 feligreses zulianos, pero también de otros estados e, inclusive, de otras latitudes, se congregan desde temprano frente a la Basílica de la Chiquinquirá, en el casco central de Maracaibo, para honrarla, para rezarle, cantarle, agradecerle, solicitarle bendiciones y sanidad, unión, paz y amor.

Desde las 12 de la medianoche para amanecer el 18, cuando miles le cantan el cumpleaños que precedieron a la serenata gaitera, se inicia el centro de la fiesta de La Chinita, celebrando los más de tres siglos de renovación milagrosa y los 83 de su coronación.

Cada hora, a lo largo del día se realizan cada hora eucaristías que son asistidas por cientos de devotos y que culmina con la Misa Solemne a las 5:00 de la tarde y que será presidida en esta fecha por el arzobispo de Maracaibo, Mons. José Luis Azuaje, acompañado del Coro Niños Cantores del Zulia y el Coro Infantil Servidores de María.

Al culminar, La Virgen Morena, sale en hombros de sus custodios, los Servidores de María, en procesión por las calles de su barrio: El Saladillo. La madre de los cielos es esperada en los frentes de sus casas con música, banderines y globos blancos y celestes; mientras una multitud camina orando y cantando, hasta volver a su aposento, para el primer domingo de diciembre, volver a salir en procesión, esta vez madrugadora, y subir a su nicho tras más de 40 días de devoción y renovación de fe.

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Jasmín Olivares