Desde La Haya, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió de forma tajante a los recientes comentarios del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de anexar a Venezuela como el estado número 51 de los EE. UU. Rodríguez descartó cualquier escenario de incorporación territorial, calificándolo de impensable para la nación.
Soberanía frente a intereses petroleros
La controversia surgió tras un reporte de la cadena Fox News, donde Trump afirmó estar «considerando seriamente» la medida, motivado por las vastas reservas de crudo del país, valoradas por él en «40 billones de dólares». Ante esto, Rodríguez enfatizó que la identidad venezolana está cimentada en su independencia y gloria histórica.
«Eso no está previsto ni lo estará jamás. Los venezolanos amamos nuestra independencia. El camino con EE. UU. debe ser la agenda diplomática de cooperación y entendimiento, no la anexión», sentenció la mandataria.
¿Estrategia política o retórica electoral?
No es la primera vez que el inquilino de la Casa Blanca lanza dardos sobre la soberanía venezolana. Recientemente, Trump ha bromeado con «convertir a Canadá en el estado 51» y a Groenlandia en el 52, dejando a Venezuela el puesto 53. Sin embargo, sus declaraciones sobre el control del petróleo tras los bombardeos de enero y la entrada de grandes operadoras estadounidenses han elevado el tono de la confrontación diplomática.
Mientras Trump asegura que Venezuela es ahora un «país feliz» y bien gestionado bajo su influencia, la administración de Rodríguez insiste en que la relación debe basarse en el respeto mutuo a la integridad territorial de la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo.






