El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, decretó este miércoles el estado de emergencia económica, social y ecológica en quince departamentos del país por un período de treinta días, con el propósito de facilitar la atención de la tragedia derivada del devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro-oeste de la nación el pasado 10 de agosto.
De acuerdo con el decreto publicado por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre) y respaldado por todo el gabinete ministerial, esta medida busca «conjurar la crisis y evitar la extensión de los efectos del desastre». El balance oficial sitúa las víctimas mortales en 314 personas, mientras que el Instituto de Medicina Legal (IML) ha confirmado la recepción e identificación de 319 cuerpos.
El sismo afectó a 471 municipios, dejando un saldo de 262.154 personas damnificadas, 4.437 heridos y 262 desaparecidos. En cuanto a la infraestructura, los daños contabilizan más de 30.000 viviendas destruidas y cerca de 136.946 averiadas.
«A las familias que perdieron sus viviendas, les quiero decir que no están abandonadas, no están solas. Habrá subsidios de arrendamiento, alivios en servicios públicos y un programa de vivienda nueva y mejoramiento bajo el concepto vivienda milagro», afirmó el mandatario.
La emergencia económica otorga al Ejecutivo facultades especiales para expedir decretos con fuerza de ley, canalizar recursos nacionales e internacionales, realizar operaciones presupuestales y poner en marcha un «fondo milagro» enfocado en la reconstrucción de hospitales, escuelas, vías, aeropuertos y viviendas afectadas. El documento oficial lo consignarán de manera inmediata a la Corte Constitucional para su respectiva evaluación legal.






