El gobierno de Cuba rechazó la decisión de Costa Rica de romper relaciones diplomáticas, al considerar que se trata de una medida unilateral y sin argumentos sólidos, presuntamente influenciada por presiones de Estados Unidos.
A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, La Habana afirmó que esta postura responde a exigencias externas y lamentó que el Ejecutivo costarricense haya decidido limitar los vínculos bilaterales únicamente al ámbito consular.
Relaciones reducidas al plano consular
Según la cancillería cubana, la administración del presidente Rodrigo Chaves solicitó el retiro de funcionarios bajo el argumento de una “reciprocidad” que calificaron como infundada. No obstante, se confirmó que el personal administrativo cubano permanecerá en funciones para garantizar trámites básicos a los ciudadanos.
El gobierno cubano advirtió que esta decisión afecta décadas de cooperación entre ambas naciones y aseguró que carece de sustento diplomático en el contexto regional. Además, denunció un supuesto alineamiento de San José con políticas de aislamiento promovidas desde Washington.
Debate político en Costa Rica
La medida generó reacciones inmediatas dentro de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. La diputada Rocío Alfaro Molina, jefa de fracción del Frente Amplio, criticó la decisión del presidente Chaves y acusó al Ejecutivo de comprometer la soberanía nacional.
Durante el debate parlamentario, Alfaro calificó la política exterior del gobierno como una “sumisión internacional” y cuestionó el giro diplomático del país, históricamente reconocido por su postura neutral en la región.






