En un duelo de alta tensión donde el reglamento fue tan protagonista como el madero, Corea del Sur logró su clasificación a los cuartos de final del Clásico Mundial de Béisbol. Los asiáticos se impusieron 7-2 ante Australia, un marcador que, aunque parece holgado, mantuvo en vilo a la delegación coreana hasta el último out debido a las complejas fórmulas de desempate del Grupo C.
La calculadora: El rival invisible en el diamante
El equipo dirigido por Ji-hyun Ryu no solo salía al terreno a ganar, sino a cumplir una condición matemática estricta: vencer por una diferencia mínima de cinco anotaciones. Este resultado era vital para forzar un triple empate con China Taipéi y Australia, permitiendo que el Team Quality Balance (TQB) —la fórmula de desempate del torneo— favoreciera a los surcoreanos.
Pitcheo de precisión y ofensiva oportuna
Para garantizar el avance, el cuerpo técnico coreano no escatimó en recursos:
- Despliegue de lanzadores: Se utilizaron siete serpentineros para silenciar los bates australianos.
- El héroe de la jornada: El inicialista Bo Gyeong Moon cargó con el peso ofensivo al irse de 5-3, conectando doble y cuadrangular para impulsar cuatro de las siete carreras de su equipo.
- El derrotado: El zurdo australiano Lachlan Wells cargó con el revés tras permitir dos anotaciones en apenas 1.2 entradas de labor.
Con este resultado, Japón y Corea del Sur confirman su favoritismo inicial y avanzan como los dos representantes del Grupo C a la siguiente fase del torneo mundialista.
Agencias/OZ






