El operativo, ejecutado por la Fuerza Operativa Conjunta «Lanza del Sur», marca la quinta incautación de un buque cisterna en las últimas semanas como parte de una ofensiva contra la «flota fantasma».
En una operación táctica ejecutada antes del amanecer, el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó este viernes la detención e incautación del buque petrolero Olina en aguas del Mar Caribe.
La acción militar, descrita como precisa y sin incidentes, la llevó a cabo marines y marineros de la Fuerza Operativa Conjunta Lanza del Sur, quienes partieron desde el portaaviones USS Gerald R. Ford.
El despliegue contó con un robusto respaldo naval que incluyó al Grupo Anfibio de la Marina y los buques USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, en una coordinación estrecha con el Departamento de Seguridad Nacional.
Según el comunicado oficial de Washington, esta intervención busca enviar un mensaje contundente: «No hay refugio seguro para los delincuentes».
Una ofensiva contra la «flota oscura»
La detención del Olina no es un hecho aislado. Se trata del quinto operativo de esta naturaleza en semanas recientes, lo que evidencia una estrategia sistemática de la administración estadounidense para desarticular lo que denominan la «flota fantasma».
Apenas el miércoles pasado, la Armada detuvo al petrolero Marinera, de bandera rusa, en el Atlántico Norte, bajo acusaciones de transportar crudo sancionado vinculado a intereses venezolanos.
A estos se suma la reciente captura del M/T Sophia, otro buque sin bandera interceptado en el Caribe por realizar «actividades ilícitas». El Departamento de Guerra mantiene una misión inquebrantable: restaurar la seguridad en el hemisferio occidental y frenar el financiamiento derivado del comercio ilegal de hidrocarburos
Tensiones diplomáticas y el factor Rusia
Por un lado, el aumento de estas incautaciones ha encendido las alarmas en Moscú. Debido a esto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia exigió garantías de trato humano para la tripulación del Marinera, especialmente porque en el buque se encontraban ciudadanos rusos.
Posteriormente, aunque el presidente Donald Trump autorizó la liberación de dos de estos tripulantes, la tensión no ha disminuido. De hecho, la Cancillería rusa, a través de su portavoz María Zajárova, advirtió que estas acciones reducen peligrosamente el «umbral de uso de la fuerza» contra la navegación pacífica.
En este sentido, el gobierno ruso sostiene que este tipo de intervenciones en aguas internacionales podrían generar un «efecto espejo». Como consecuencia, otros países podrían sentirse legitimados para actuar de manera similar, lo que aumentaría la tensión militar y política en la zona euroatlántica de manera significativa.
Agencias






