La defensa de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, solicitó formalmente que permanezca en una vivienda en Nueva York bajo un estricto régimen de vigilancia mientras recibe tratamiento cardíaco y atiende su proceso judicial pendiente en Estados Unidos.
Según informó el corresponsal David Alandete, los abogados justifican la petición debido al deterioro en su salud, señalando que ha perdido más de 11 kilos, dos muelas y padece trastornos severos de sueño. Como antecedente clínico grave, la defensa destacó un episodio ocurrido el pasado 29 de julio, cuando sufrió una intensa presión en el pecho y falta de aire durante treinta minutos, lo cual estiman pudo tratarse de un infarto leve no confirmado.
Condiciones de seguridad y garantías presentadas
Para lograr la excarcelación temporal de la prisión de máxima seguridad del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, los representantes legales propusieron un riguroso plan de monitoreo que incluye:
- Vigilancia armada: Guardias armados las 24 horas del día con autorización para usar la fuerza como último recurso ante un intento de fuga, cuyos costos los asumiran íntegramente la defensa.
- Control tecnológico y de comunicaciones: Localización satelital mediante GPS, cámaras de seguridad, registros sorpresa y monitoreo absoluto de llamadas, exceptuando únicamente las conversaciones con sus abogados.
- Restricción de movilidad: Retirada formal del pasaporte, autorización exclusiva para visitas aprobadas y salidas de la residencia limitadas a casos estrictamente necesarios bajo permiso y escolta.
- Garantía institucional: La defensa propuso a Nicolás Maduro como garante principal de que su esposa permanecerá en territorio estadounidense para apoyarlo durante su detención.
Por su parte, la Fiscalía federal se opuso rotundamente a la petición al argumentar que la solicitud carece de la autorización judicial necesaria para este tipo de excarcelación.
El proceso judicial y antecedentes del caso
A principios de septiembre, la defensa solicitó la desestimación de los cargos por narcotráfico que enfrentan ambos imputados, alegando inmunidad soberana en calidad de presidente y primera dama de un Estado. Maduro y Flores fueron capturados en enero pasado en Caracas y trasladados a Nueva York. Desde entonces, se han declarado inocentes de los delitos imputados; en su primera audiencia celebrada el 5 de enero de 2026, el mandatario rechazó los señalamientos y se autodefinió como un prisionero de guerra detenido de forma ilegal en su propia residencia.






