La administración estadounidense aclaró la incertidumbre sobre las negociaciones con Teherán. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, desmintió formalmente los reportes sobre un ultimátum inminente, asegurando que el presidente Donald Trump será quien determine el cronograma de la prórroga según evolucione el panorama político en la región.
El cronograma queda en manos de Washington
Frente a los rumores que circulaban en diversos medios internacionales sobre un plazo de entre 72 y 120 horas para finalizar el cese al fuego, la Casa Blanca fue tajante al calificar dicha información como falsa. Leavitt subrayó que no existe una «fecha límite definitiva» y que la flexibilidad actual es una decisión estratégica del mandatario.
La búsqueda de una «respuesta unificada»
El gobierno estadounidense sostiene que Irán atraviesa una profunda fractura interna tras las consecuencias de la Operación Furia Épica. Según la vocería oficial, Estados Unidos espera que los líderes iraníes presenten una postura sólida frente a las condiciones del acuerdo de paz.
- División en Teherán: Se reporta una pugna interna entre los sectores pragmáticos y los grupos intransigentes del régimen.
- Exigencia de EE. UU.: Se requiere una contrapropuesta clara y unificada para proceder con la prórroga.
- Poder de decisión: El cronograma final será dictado exclusivamente por la Casa Blanca, dependiendo del nivel de cumplimiento iraní.
La Casa Blanca enfatizó que la apertura al diálogo es un gesto de «generosidad estratégica» hacia un gobierno que ha quedado debilitado. El objetivo de la administración Trump es presionar por una resolución que garantice la estabilidad bajo los términos establecidos por Washington, sin permitir que las divisiones internas de Irán retrasen el proceso de paz.






