Las fuerzas armadas de los Estados Unidos confirmaron este lunes 9 de febrero de 2026 la captura del petrolero Aquila II en aguas del océano Índico. La embarcación, de bandera panameña, había logrado evadir inicialmente el bloqueo marítimo impuesto por la administración de Donald Trump en el Caribe, tras la reciente detención (secuestro) de Nicolás Maduro el pasado mes de enero.
El Departamento de Guerra informó a través de un comunicado en la red social X que la captura del petrolero Aquila II se produjo tras operar en desafío directo a la «cuarentena» establecida sobre embarcaciones sancionadas. «Huyó y nosotros lo seguimos», sentenció el organismo, subrayando la capacidad de alcance global de sus fuerzas para impartir justicia en cualquier ámbito geográfico.
Un eslabón de la «Flota Fantasma» en el Índico
En primer lugar, el éxito en la captura del petrolero Aquila II representa un golpe contundente a las redes de contrabando. Cabe destacar que este buque no es un actor nuevo en el radar internacional; de hecho, según registros de rastreo, es propiedad de una empresa con sede en Hong Kong y está vinculado directamente al transporte ilícito de crudo ruso. Por otro lado, para evadir la detección, la nave mantuvo su transpondedor de radio apagado durante la mayor parte del último año. En consecuencia, su captura marca un hito en la vigilancia marítima global.
Impacto en la logística venezolana
Samir Madani, cofundador de TankerTrackers.com, señaló que la captura del petrolero Aquila II es significativa, ya que la nave formaba parte de un grupo de al menos 16 petroleros que abandonaron las costas venezolanas el mes pasado. En este sentido, el movimiento masivo de estos buques se produjo tras la detención de Maduro, intentando poner a salvo cargamentos de crudo destinados a mercados opacos.
Agencias/OZ






