El economista Oscar Meza, director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), reveló que una familia de cinco miembros en Venezuela necesitó 703,11 dólares durante el mes de marzo para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y agua potable. Esta cifra evidencia la brecha abismal frente al ingreso legal, representando el equivalente a 2.400 salarios mínimos.
Meza detalló que, si bien la canasta alimentaria se ubica en 692,32 dólares, este mes se incorporó formalmente el gasto en agua potable (10,79 dólares), debido a las fallas crónicas en el suministro público que obligan a las familias a comprar botellones para sobrevivir.
El impacto en la dieta del venezolano
La inflación, especialmente en productos cárnicos, ha provocado una degradación drástica en la calidad nutricional. Según el especialista, los ciudadanos han sustituido las proteínas por carbohidratos o, en casos más alarmantes, por el consumo de refrescos y pan para simular saciedad. «La gente reduce las porciones y las comidas con proteína se sustituyen por pan», advirtió Meza.
Disparidad salarial y propuestas económicas
El informe destaca que mientras un docente del sector público percibe cerca de 191 dólares (incluyendo bonos), en el sector privado los ingresos oscilan entre los 230 y 300 dólares. Ante esta insuficiencia, Meza presentará ante la Federación Venezolana de Maestros una propuesta que incluye:
- Formalizar la dolarización de facto y facilitar créditos en divisas.
- Unificar el tipo de cambio y fortalecer las reservas internacionales con apoyo del FMI.
- Eliminar el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF).






