El presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Luis Alberto Pérez, anunció proyecciones favorables para la economía nacional durante el cierre de 2026. Según el ente emisor, el país transita hacia un periodo de estabilidad cambiaria y un descenso progresivo de la inflación, respaldado por un crecimiento preliminar del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre del año.
Durante un encuentro con el sector bancario, Pérez destacó que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se ha reducido al 29%, gracias a una estrategia de intervención más activa. Asimismo, el BCV busca dinamizar el crédito bancario —cuya intermediación se sitúa en 64,4%— para inyectar liquidez a la «economía real», manteniendo siempre el estímulo al uso del bolívar en transacciones internas.
Visiones encontradas: Crecimiento vs. Problemas estructurales
A pesar de las cifras oficiales, economistas independientes mantienen una postura cautelosa. Luis Oliveros estima un crecimiento del 10% para finales de 2026, impulsado por los ingresos petroleros; sin embargo, advierte que Venezuela aún enfrenta una inflación anualizada del 600% y fallas críticas en servicios públicos, salud y educación que impiden retornar a los niveles de bonanza de hace una década.
Por su parte, Luis Vicente León coincide en que existe una recuperación tangible en la llegada de inversionistas y la formación de proyectos, pero aclara que estos beneficios «todavía no se reflejan plenamente en el bolsillo de los ciudadanos» debido a las severas restricciones en la infraestructura eléctrica y el déficit de capital humano.






