El presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Luis Pérez, anunció un hito histórico para la economía nacional: se prevé que el país entre en una fase de inflación de un solo dígito a partir del próximo mes de mayo. Esta proyección se sustenta en una desaceleración sostenida del Índice de Precios al Consumidor (IPC), producto de una política de intervención cambiaria y estabilidad monetaria.
Estabilidad cambiaria y crecimiento económico
Según el máximo representante del ente emisor, la estrategia ha consistido en fortalecer el mercado de divisas. Para mayo, se ha ejecutado una intervención superior a los 1.350 millones de dólares, garantizando la fluidez necesaria para el aparato productivo. Pérez destacó que la oferta de divisas en este primer tercio de 2026 ha superado los 4.000 millones de dólares, una mejora significativa frente a los 3.000 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Pérez enfatizó que Venezuela se posiciona como la economía con mayor proyección de crecimiento en la región para 2026, citando cifras de organismos internacionales:
- CEPAL: Estima un crecimiento del 6,5%.
- PNUD (Naciones Unidas): Pronostica un aumento del PIB del 7,4%.
- FMI: Proyecta un 4% para 2026 y hasta un 6% para 2027.
Diversificación frente al rentismo petrolero
Un dato relevante compartido por el BCV es la resiliencia del sector no petrolero. Durante el primer trimestre de 2026, a pesar de las dificultades en la comercialización de crudo debido al bloqueo naval de enero, la actividad económica no petrolera creció con la fuerza suficiente para mantener el PIB nacional en terreno positivo.
«Estamos creciendo más allá del petróleo para defender nuestra economía», afirmó Pérez, señalando que las reformas fiscales iniciadas en 2021 han creado un entorno de seguridad jurídica atractivo para la inversión extranjera, mencionando casos como el de Chevron.






