La cantante estadounidense Britney Spears, de 44 años, fue arrestada este miércoles por conducir bajo los efectos del alcohol en Westlake Village, condado de Ventura, California. La detención fue realizada por la Patrulla de Carreteras y reportada inicialmente por el portal de entretenimiento TMZ, antes de ser confirmada por medios como la revista Varietycon base en documentos policiales.
Spears se encontraba sola al momento de ser detenida y no sufrió heridas durante el arresto. Fue trasladada a un hospital para realizarle exámenes de contenido de alcohol en sangre. Tras pasar varias horas detenida, fue liberada este jueves y tiene prevista una comparecencia ante la corte el próximo 4 de mayo.
La reacción del mánager de Britney Spears
Cade Hudson, representante de la artista, reconoció lo ocurrido en declaraciones a TMZ y no intentó minimizarlo. «Este fue un incidente desafortunado que es completamente imperdonable», afirmó, al tiempo que expresó su esperanza de que el arresto sea «el primer paso en un cambio largamente esperado» en la vida de Spears y que ella pueda «obtener la ayuda y el apoyo que necesita». Hudson también indicó que sus hijos pasarán tiempo con ella y que su entorno cercano trabaja en un plan para acompañarla.
Un momento crítico en su vida personal
El arresto se produce en un período de alta exposición mediática para Spears. A inicios de febrero publicó en Instagramque «tiene suerte de estar viva», en referencia al trato recibido por parte de su familia, a quienes ha acusado de abusos desde su juventud —relato que documentó en sus memorias The Woman in Me (2023)—. Tras el arresto, la artista habría desactivado su perfil en esa red social.
En el plano profesional, Spears no publica un álbum desde 2016 ni ofrece conciertos desde 2018. En febrero pasado vendió los derechos de su catálogo musical a la editorial Primary Wave en un acuerdo que, según TMZ, podría ser comparable al contrato de 200 millones de dólares que firmó Justin Bieber al ceder su música.






