El Gobierno de Brasil rechazó de forma contundente este jueves la investigación comercial de EE.UU. que desató nuevos aranceles del 25 % a sus productos. En un documento oficial, la administración de Luiz Inácio Lula da Silva calificó de «injustificadas» las medidas unilaterales impuestas por la Casa Blanca.
El Ejecutivo brasileño defendió con solidez sus políticas internas y envió un mensaje de firmeza ante un conflicto que ya genera alertas sobre el impacto indirecto de los aranceles de Trump en el resto del mercado sudamericano.
Defensa ambiental, digital y financiera
Brasil rebatió categóricamente las acusaciones de deforestación ilegal en la Amazonía. Las autoridades brasileñas destacaron que, gracias al reforzamiento del monitoreo satelital implementado desde 2023, la degradación forestal en la Amazonía cayó más del 50 % en comparación con los registros de la gestión anterior. Asimismo, ratificaron que toda la madera nativa de exportación pasa por los rigurosos controles de Ibama y la Receita Federal.
En el ámbito tecnológico y financiero, el documento defendió la soberanía de sus regulaciones:
- Igualdad de condiciones: Las normas de comercio digital se aplican de manera equitativa a empresas nacionales y extranjeras.
- Protección de Datos: La Ley General de Protección de Datos brasileña no bloquea el flujo internacional de información.
- El éxito del Pix: El sistema de pagos rápidos se consolidó como una infraestructura pública de inclusión financiera tan exitosa que 47 bancos centrales ya han solicitado asistencia técnica a Brasil para replicarlo.
El peso del superávit y la vía judicial
«Resulta contradictorio que Washington cuestione los acuerdos comerciales de Brasil con India o México, cuando EE.UU. mantiene un tratado mucho más amplio con el territorio mexicano», reza el documento oficial.
La Cancillería brasileña recordó que EE.UU. acumuló un superávit de 424.500 millones de dólares en el intercambio bilateral durante los últimos 15 años, lo que desarma el argumento de un comercio desfavorable para los norteamericanos. Respecto al etanol, Brasil defendió su arancel del 18 % bajo las normas de la OMC y criticó que Washington aplique gravámenes cercanos al 100 % al azúcar brasileño fuera de cuota, ignorando las propuestas de negociación conjunta.
Ante la falta de acuerdos tras más de 30 reuniones bilaterales, el canciller Mauro Vieira denunció que EE.UU. pretendía imponer demandas «sin ninguna contrapartida». En consecuencia, Brasil anunció que activará de inmediato los mecanismos de la Ley de Reciprocidad Económica y acudirá nuevamente al sistema de solución de controversias de la OMC.






