Los aranceles de Canadá sobre una serie de productos de Estados Unidos entraron en vigor este martes (08.09.2026), en represalia por las tarifas impuestas por Washington a finales de agosto, profundizando la guerra comercial entre ambos países norteamericanos.
Las medidas impositivas, fijadas en 15%, 25% y 50%, impactan a unos 20.000 millones de dólares (27.600 millones de dólares canadienses) en importaciones estadounidenses de sectores como acero, productos lácteos, artículos electrónicos y pulpa de papel. Este monto equipara exactamente el valor de los productos canadienses afectados desde el pasado 22 de agosto por recargos de EE. UU. del 50%.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, justificó la ruptura de las negociaciones con la Casa Blanca el 21 de agosto al acusar a la administración de buscar un «mal acuerdo» de «condiciones injustas» para convertir a Canadá en una filial y destruir su industria automotriz. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, respondió con nuevas amenazas contra el fabricante aeronáutico Bombardier y la industria automotriz, mientras que altos funcionarios ironizaron sobre la capacidad de defensa canadiense. Pese a la alta dependencia económica del mercado estadounidense —hacia donde se dirige cerca del 70% de sus exportaciones—, Carney cuenta con el respaldo de la opinión pública y destinó 7.500 millones de dólares canadienses para blindar a las empresas locales afectadas.






