Por segundo día consecutivo, el sector de la aviación europea y diversos medios de comunicación se han visto afectados por una oleada de falsas amenazas de bomba. Las autoridades de República Checa, Bulgaria, Portugal e Irlanda confirmaron que este viernes más de una decena de vuelos registraron alertas por la presunta presencia de artefactos explosivos a bordo, en lo que el Gobierno irlandés ha calificado como una «campaña coordinada de perturbación».
La jornada sucede a un jueves convulso en el que al menos una veintena de trayectos, en su mayoría operados por aerolíneas de bajo costo, recibieron llamadas y avisos similares.
Afectación en aeropuertos europeos
En Praga, una portavoz del aeropuerto internacional confirmó la recepción de alertas en nueve vuelos —tres con destino a la capital checa y seis de salida—. Posteriormente, la administración del aeródromo señaló haber recibido avisos adicionales dirigidos a un mayor número de aeronaves. A pesar de los protocolos de verificación activos, la infraestructura mantuvo su operación de forma fluida.
Por su parte, el Ministerio de Transportes de Bulgaria informó sobre alertas dirigidas a dos vuelos con destino a Sofía, los cuales lograron aterrizar sin registrar incidentes. En Lisboa, la policía portuguesa desplegó una inspección de seguridad sobre un avión programado para cubrir la ruta hacia Roma; tras revisar minuciosamente la nave, los agentes descartaron la presencia de explosivos.
Desalojos en medios de comunicación en Irlanda y el Reino Unido
El alcance de la amenaza se extendió más allá del sector aeronáutico. En Dublín, las instalaciones de la radiotelevisión pública irlandesa (RTÉ) las evacuaron tras la llegada de un correo electrónico con una amenaza de bomba. La alerta requirió la intervención de la policía y el despliegue de agentes armados en la sede del medio.
Cartas y correos electrónicos con mensajes similares fueron remitidos a otras cadenas y periódicos de Irlanda y el Reino Unido. Tras realizar las comprobaciones de seguridad pertinentes en los estudios de RTÉ, la policía autorizó el reingreso del personal y confirmó que se trataba de una falsa alarma.
El Ejecutivo irlandés emitió un comunicado oficial en el que señala que la continuidad y estructura de estos incidentes sugieren la existencia de una acción coordinada destinada a desestabilizar la operatividad aérea y de los medios de comunicación en el continente. Las fuerzas de seguridad de los países afectados mantienen abiertas las investigaciones para rastrear el origen de los mensajes.






