Sociedad Venezolana de Neurología advierte que el ACV es la cuarta causa de muerte en el país

Casos de accidente cerebrovascular en jóvenes aumentan de forma crítica.

El accidente cerebrovascular (ACV), históricamente asociado a la tercera edad, registra un incremento preocupante entre la población joven. Diversas investigaciones internacionales confirman que la incidencia de primeros episodios en personas de entre 20 y 54 años casi se ha duplicado en las últimas décadas, pasando de 33,9 a 62,18 casos por cada 100.000 habitantes. Este indicador alerta sobre el avance de esta patología en la etapa más productiva de la vida.

En el ámbito nacional, la afección representa la cuarta causa de muerte en Venezuela y se consolida como la principal razón de discapacidad permanente en el mundo. Según explicó Adler Puerta, neurólogo y directivo de la Sociedad Venezolana de Neurología (SVN), la patología se manifiesta como ACV isquémico, generado por la obstrucción brusca de una arteria, o como ACV hemorrágico, derivado de la ruptura de un vaso sanguíneo.

Brecha de género y factores de riesgo en la juventud

El comportamiento del evento cerebrovascular varía según el grupo etario y el género. En menores de 45 años se observa una mayor prevalencia en mujeres, asociada a cambios vasculares durante el embarazo, el puerperio y el uso prolongado de anticonceptivos orales. Sin embargo, entre los 45 y los 64 años la frecuencia aumenta significativamente en la población masculina.

El incremento de casos en adultos jóvenes responde a la acumulación de factores de riesgo no diagnosticados o mal controlados. La hipertensión arterial no detectada constituye el principal detonante, agravada por trastornos metabólicos como la diabetes, la presencia de arritmias cardíacas, el consumo de tabaco, el sedentarismo y el estrés crónico, elementos que aceleran el deterioro del endotelio vascular a edades tempranas.

Atención temprana y protocolos de prevención

Frente a la sospecha de un evento cerebrovascular, la rapidez en la atención médica resulta determinante para reducir secuelas graves. La comunidad médica enfatiza la importancia de identificar signos de alerta inmediatos como debilidad o adormecimiento en un lado del rostro o cuerpo, dificultad repentina para hablar o comprender, alteraciones visuales, pérdida del equilibrio y cefaleas severas de inicio brusco.

Ante cualquiera de estas manifestaciones, los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud capacitado para realizar estudios de neuroimagen como tomografías o resonancias. Los expertos señalan que la prevención primaria —mediante el control de la presión arterial desde edades tempranas, la actividad física y una alimentación balanceada— constituye la única estrategia sostenible para frenar esta epidemia silenciosa en el país.

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